
Un antropólogo puertorriqueño (Manolo Valdés Pizzini), tiene una teoría sobre los parques de pelota como hitos histórico-culturales de nuestro mundo (sub)urbano contemporáneo. Yo me puse a reflexionar sobre el deporte de la pelota y ¿por qué; es el pasatiempo nacional de EEUU? Y por consiguiente, cómo; sus parques forman parte cotidiana, de nuestro paisaje (sub)urbano.
A mi me parece que tiene algo que ver con la relación totémica/simulada/racionalizada que tienen los gringos con la naturaleza. Una sustitución de lo natural por el “outdoors”. Una relación con la naturaleza; mediada simbólicamente ( o sea Ideológicamente) por el racionalismo, la sistematización de su relación con el espacio que nos rodea.
El parque de pelota es, un espacio abierto (outdoors), un espacio meticulosamente organizado, preparado y mantenido. No es un “wilderness” pero si es un lugar afuera (un “outdoors”) “adecuado” para que los niños puedan correr y pegarle a cosas con bates; todo dentro de el marco (ontológico) sistematizado de “las reglas del juego” y bajo la supervisión constante de la justicia (ciega) de los malditos “umpires”.